Test de la Figura Humana de Karen Machover (junio)


VALOR DEL ESQUEMA CORPORAL EN LA EVALUACIÓN DE LA PERSONALIDAD

Hasta hace pocos años se veía el cuerpo como lo contrario del espíritu, originándose las aberraciones neurotizantes de la conducta. Hoy, toda persona sana comprende fácilmente cómo el cuerpo es un signo del espíritu.

El cuerpo es la persona misma, el hombre que es.

Papel que debe desempeñar en el mundo. La actitud hacia uno es actitud hacia el otro. ¿Cómo capta el niño la realidad del mundo, si no es mediante su cuerpo: tocando, mordiendo,..? Mediante el cuerpo la persona da testimonio de su espíritu, al mismos tiempo que se ve mediatizado, al situarnos en el ahora y aquí de nuestra existencia. Es decir, mediante el cuerpo llegamos a la verdadera individualización.

Más aún: el cuerpo es símbolo de la condición humana.  El cuerpo nos obliga a eliminar para elegir.  Con esto, el cuerpo se convierte en condición, estructura y elección de la persona.  Es el motivo por el cual se puede juzgar al hombre, por su cuerpo: por el significado que tiene para el: por su actitud ante el mismo. Por nuestro cuerpo manifestamos lo que somos y lo que queremos en lo más profundo de nuestro ser. El cuerpo nunca miente.

Desde el punto de vista psicológico, nos lleva a tener bien presente una condición clara: La persona sana es la que se encuentra centrada frente a la realidad,. eficaz en su trabajo y amistad. y esto ¿cómo conseguirlo sin arrinconamos nuestro esquema corporal?

Pero esto no es tan fácil. hay muchas personas que sienten la enfermedad en su cuerpo, a pesar de que, desde el punto de vista médico, la única respuesta que reciben es: “No tiene nada”. Y es que la íntima convicción del hombre sano con su organismo se ha desbaratado, lo acepte o no. Y en ese mismo momento la persona humana ya no se considera su mismo cuerpo; se siente espectador de su cuerpo. El cuerpo se ha constituido en algo aparte. La persona está enferme y este accidente de la enfermedad la separa de su cuerpo.

El enfermo es una víctima, pero una víctima de su pasado, de sus autismos, de su ambiente, de su aprendizaje.  El cuerpo enfermo responde a un conflicto total y es una actitud de defensa, haciendo surgir el dualismo. Toda ansiedad, según Shilder, menoscaba la experiencia de nuestra imagen corporal.

Así el cuerpo se convierte en un signo, mal formulado, de un problema invisible, en el que encuentra razón de su vivir. El cuerpo en esta ocasión es la oportunidad y la posibilidad de descentrar al ser humano.
El cuerpo ciertamente, es la esfera de la humanidad. Pero el hombre no tiene cuerpo, sino que es esquema corporal, y lo que acontece a su cuerpo alcanza también a su alma. Es la persona humana en su totalidad, la que participa, con su cuerpo y con su alma, en la salud y en la enfermedad, disfrutando de la una o padeciendo la otra.

Es claro que la persona se ha de enfrentar en el dibujo a la vivencia que tiene de su esquema corporal. En el análisis profundo de esta vivencia proyectada, con las implicaciones psicológicas que arrastra, podremos con toda seriedad deducir su personalidad sin temor a equivocarnos.
Schilder consideró la imagen del cuerpo humano como una estructura antropológica, es decir, psicológica total. De ahí que la conciencia que una persona tiene de su personalidad no será más que la conciencia que tiene de su esquema corporal, proyectado en definitiva en el dibujo. La persona que llevamos dentro, que somos, lanza sus vivencias al exterior, a pesar del control consciente.

El dibujo de la figura humana no sólo expresará ciertos pensamientos, ciertos sentimientos, ciertas aptitudes prácticas, sino que proyectará una imagen total de sí mismo, sus reacciones emocionales, sus actitudes afectivas.
No se trata de tener en consideración tal o cual nota de la vida afectiva, sino de considerar la personalidad como una totalidad de ver cómo se revela más de lo que pensamos, rasgos permanentes de la personalidad, dimensiones de la personalidad ignoradas, como se ignoran los mecanismos que ponen en movimiento la mano con la cual se realiza el dibujo de la figura humana.

Si en su conjunto refleja una vista de conjunto de la personalidad, todo análisis de la imagen corporal proyectada en el dibujo que la considera aisladamente necesariamente será incompleto. Un esquema corporal es siempre la expresión de un yo y de una personalidad rodeada de un medio ambiente e inmersa y afectada por el mundo. Una expresión no puede divorciarse de lo que expresa. La imagen del cuerpo es el reflejo de todo lo que el sujeto ha vivido en sus relaciones con lo que le rodea.

Cuando proyectamos en el dibujo la imagen corporal reflejamos la tendencia vital total, determinada por una combinación de factores culturales, de entrenamiento personal y psicodinámicos.

Todo dibujo tiene una historia organizada y dinámica de la que surgió, y los pensamientos y sentimientos inconscientes, en el sentido psicoanalítico de la palabra no estarán ausentes en la construcción de esa historia.

Es, por tanto, la imagen corporal una síntesis viviente, en cualquier momento, de nuestras experiencias emocionales, vividas a través de nuestro cuerpo. De ahí que el dibujo llevará la marca de la vida emocional. Y aunque el esquema corporal es algo variable, dinámico y en continuo desarrollo, siempre la persona humana se encuentra atada y ligada por su imagen corporal, y, en consecuencia, su evidente tendencia a una estabilidad relativa de la misma.

No conviene olvidar que la construcción de la imagen corporal se basa no sólo en la historia individual de un sujeto, sino también en sus relaciones con los demás. No es posible para una persona formarse su imagen personal sin la imagen corporal de los demás.  Vinculación

tan estrecha entre nuestra imagen y los otros que origina un constante intercambio, causa de un mayor acercamiento interpersonal.

Por tanto, la imagen corporal no es un fenómeno estático; la imagen corporal se adquiere, se construye y se ve afectada no sólo en el contacto con los demás seres vivientes, sino merced a un continuo contacto también con el mundo. Se puede afirmar que es parte del mundo.
Otro factor importante en la vivencia del esquema corporal es la vida social. Es el resultado de la vida social. La propia imagen corporal se ve influenciada por imágenes corporales de otras personas.
La proyección del esquema corporal en el dibujo es un símbolo. Hay que conocer la clave para interpretar su mensaje.

El sujeto, en la prueba de la Figura Humana, se comporta ante un estímulo: la página en blanco.  El examinado se ha de enfrentar a la realidad. Ha de dar una solución y observa una conducta moral, verbal y expresiva. Tan importante, en el test, como el dibujo es el comportamiento y el significado que pueda tener éste. Todos estos datos le llevarán al psicólogo clínico a examinar y detectar la personalidad del sujeto examinado.

Según la afirmación de Levy, hemos de estar atentos a los datos clínicos que puedan aparecer en la investigación de la personalidad, fruto de la noción corporal y distorsiones frente a ella. El cuerpo es la concretización diferencial del yo y será, por lo mismo el camino adecuado para proyectar la personalidad.  De ahí que mirando el dibujo de la figura humana podamos dar un adecuado retrato psicológico.

A las preguntas ¿qué aspectos abarca? ¿es más amplio en el estudio de la personalidad que otros? ¿mide el rendimiento escolar y los intereses profesionales? ¿puede ser indicativo de dimensiones fundamentales de la conducta?, etc. Responderemos con la afirmación de Alvarez Villar: “Se pone en relieve el cómo a costa de qué”
Karen Machover llega en 1949, con esta técnica a investigar la personalidad sin distinción de edad, educación, estado mental o medio cultural. Machover consigue explorar la influencia de la cultura en el desarrollo de la imagen corporal normal y patológica, juntamente con los rasgos, actitudes y conflictos. Baste citar las palabras de su autora para captar la importancia y condicionamientos del test:

“El análisis de los dibujos, al igual que otras técnicas proyectivas, requiere que el psicólogo clínico posea conocimientos acerca de los dinamismos de la personalidad. Es una técnica, un instrumento que requiere un artesano que lo maneje; no es la puerta secreta de la personalidad. Requiere el talento suficiente para calar en lo esencial y dirigir la atención al meollo y motivaciones de la personalidad. La experiencia y la práctica clínicas contribuyen a afirmar, y aquilatar su administración”.

Se afirma, a veces que muchos de los signos detectados en este test solo sirven como sugerencia y pocas veces como hallazgo definitivo.  Sin embargo, puede verse lo contrario. ¿No será que no se ha tomado demasiado en serio?. Es verdad que hay datos ambiguos como en otras técnicas proyectivas. Y, al igual que en las mismas, el método de interpretación ha de ser a posteriori.

Concluyendo, podemos afirmar que el dibujo de la figura humana puede ser una proyección de:

La imagen corporal, o del concepto de sí mismo.
Las cualidades que pertenecen al propio sujeto, proyectadas con frecuencia simbólicamente.
Las actitudes hacia otra persona en el medio ambiente
La imagen del yo ideal.
Los patrones de hábitos
Efectos de circunstancias exteriores.
Tono emocional- expresión del estado de ánimo.
Las actitudes hacia la vida y la sociedad en general.
Tensiones emocionales –conflictos.
Experiencia o modo organizativo.
Los impulsos
Ansiedades
Compensaciones.

Lo que evitar es todo enfoque arbitrario, ingenuo o dogmático, con respecto al dibujo de una persona si no queremos caer en la arbitrariedad del diagnóstico.

EL DIBUJO PERSONAL.

Es claro que la persona se ha de enfrentar en el dibujo a la vivencia que tiene de su esquema corporal. Por tanto, en el análisis profundo de esta vivencia proyectada, con las implicaciones psicológicas que arrastra podremos con toda seriedad deducir su personalidad sin temor a equivocarnos suele afirmarse.
Sin embargo, nos encontramos con un grave problema, generalmente la persona proyecta la vivencia que posee de los demás, fundamentalmente en sus aspectos negativos. Alguno podrá decir que, partiendo de ahí, es fácil llegar con suficiente precisión a determinar la personalidad del examinado. No es posible olvidar la afirmación de Zazzo:
“La imagen del otro es percibida en relación a uno mismo pero no es aceptada, sino evitada”.

Pero ¿por qué se lanza la persona a hacer un modelo corporal de si mismo y se siente espectador ante los demás.?

Realmente el test, tal como lo planteó Karen Mmachover, ¿es acertado?. ¿O mas bien nos da el medio que rodea a la persona y en el que se ve inmersa y afectada? ¿O a causa de esta sociedad incomunicada, sobre todo, podemos deducir los mecanismos que movilizan el ser aquí y ahora del sujeto, viéndose en los otros como en un espejo? ¿Qué proyección nos está dando realmente?

Para superar este inconveniente hemos introducido la tercera figura, o dibujo de la propia persona, con lo que, opinamos queda paliado el análisis parcial e incompleto de la imagen corporal proyectada en el dibujo al enfrentarle con su propia vivencia de un modo real y exhaustivo.
No se trata de “enriquecimiento”como de compromiso, impresión que da Portuondo en su libro, llevándonos a pensar que no captó bien el sentido de la técnica cuando en 1970 la expusimos por vez primera, y que aparece ligera e indecisamente recogida en su segundo tomo, publicado en Biblioteca Nueva, junto con otras técnicas de relleno y bastante superficiales.
El dibujo de la figura humana, si tenemos en cuenta el “dibujo personal”, expresará una dimensión fundamental del ser. No solo expresará ciertos pensamientos, ciertos sentimientos, ciertas aptitudes prácticas, sino que proyectará una imagen total de sí mismo.
No se trata de tener en consideración tal o cual nota de la vida afectiva, sino de considerar la personalidad como una totalidad en sí y en su interrelación.
Cuando proyectamos la imagen corporal, es siempre la expresión de un yo junto con una personalidad rodeada de un medio ambientes y afectada por el mundo. Reflejará todo lo que el sujeto ha vivido en sus relaciones con lo que le rodea, la tendencia vital total determinada por una combinación de factores culturales, de entrenamiento personal y psicodinámicos, y fundamentada en intenciones, propósitos y tendencias.

Recordemos la afirmación de Laing al hablar de la relación interpersonal y que olvidamos con frecuencia al interpretar las técnicas proyectivas:
“La vida social no está constituida sólo por una mirada de yoes y míes, sino también de túes, de nosotros, de ellos y de ellas, y de que la experiencia de tú o él o ella o ellos o nosotros puede ser por cierto tan primordial y decisiva como la experiencia de mí o más aún.

Y en el tema que nos ocupa tiene pleno sentido su conclusión. “La presencia de estos otros tiene un profundo efecto reactivo sobre mí”. En consecuencia, la tendrá también sobre mi esquema corporal. Si yo supongo “mi visión de la visión que tiene el otro” en consecuencia seré “ a la luz de las actitudes, opiniones, necesidades, etc., reales o supuestas que el otro tiene con respecto a mí. El yo, pues, será por la observación de los otros observación que es imposible ignorar a la hora de nuestra “autoidentidad” y por lo mismo proyectada.

Será una síntesis viviente de nuestras experiencias emocionales, vividas a través de nuestro esquema, al que, aunque dinámico y en continuo desarrollo, se siente ligada la persona.

Así aclararemos otra faceta con la introducción del “dibujo personal”: las relaciones con los demás y el modo cómo han intervenido en esa construcción su influencia en la propia dinámica. No es posible para una persona formarse su imagen corporal sin la imagen corporal de los demás.
Vinculación que da lugar a un intercambio, causa de un mayor acercamiento o de un fenazo interrelacional; influencia y proyección como consecuencia de una realidad erótica.

No tratamos de dar un fundamento exhaustivo de las exigencias de la interrelación en la vivencia del esquema corporal. Lo damos por supuesto. Simplemente le insinuamos.
No sólo servirá esta técnica, que hemos añadido como complemento del test formulado por Karen Mmachover, para evitar la ambigüedad en la interpretación, como hemos podido comprobar.
Y la utilidad no queda solamente en el terreno de la normalidad, que la justificaría con creces. Importante resulta en el terreno nosológico para una evaluación cualitativa del desarrollo patológico y su predicción futura, al indicarnos en qué situación personal se encuentra el examinado. Sobre todo, útil resulta en la organicidad, difícil de precisar en algunas ocasiones si prescindimos de la evaluación personal mediante su propio dibujo.
Como complemento para la interpretación dinámica, después de haberle pedido al sujeto “ que se dibuje a sí mismo lo más completo posible”, pedimos que el examinado defina con ocho frases a esa persona (dibujo personal). A continuación, se le manda numerar las frases del 1 al 8, teniendo en cuenta la calidad de las respuestas. A la frase que defina mejor al dibujo personal ( que es su propia personal) debe corresponder el número 1, y así sucesivamente. Finalmente, se le pide que se fije en la octava respuesta y que indique qué sería esa persona, prescindiendo de lo que allí se indica. Y así hasta finalizar con la número 1. Se trata de un complemente útil en la interpretación.
Quien tome en serio esta prueba se convencerá de la imposibilidad de prescindir del “dibujo personal” por ningún motivo para llegar a hallazgos definitivos en el test. Se trata de una aportación y, como tal, creemos que cumple su cometido en la interpretación del mensaje del esquema corporal.

Interpretación


“El dibujo de la figura humana vehiculiza especialmente aspectos de la personalidad del sujeto en relación a su autoconcepto y a su imagen corporal.


De esta forma el dibujo de una persona al envolver la proyección de la imagen de un cuerpo ofrece un medio natural de expresión de las necesidades y conflictos del cuerpo mismo.


Cada vez que un sujeto gráfica una persona en esta proyección de su propio Yo que realiza confluyen:


· Experiencias personales y sus representaciones psíquicas,
· Imágenes de estereotipo sociales y culturales que tienen un mayor o menor peso para el sujeto.
· Aceptación o no de su etapa vital
· Identificación y asunción del propio sexo.
· El grado de estabilidad y dominio de sí mismo.
· La figura graficada debe asemejarse en sus atributos e imagen al sujeto mismo, es como que ante ella deberíamos poder decir, es igual a el/ella.


SECUENCIA: El orden esperable a observar por el sujeto deberá ser el siguiente:
1. CONTORNO DE CABEZA
2. FACCIONES DEL ROSTRO (OJOS, NARIZ BOCA ETC.)
3. CUELLO
4. HOMBROS
5. TRONCO
6. BRAZOS
7. MANOS
8. EXTREMIDADES INFERIORES
9. PIES.

Descarga el manual básico de interpretción del Test de la Figura Humana.